Buenas noches a todos,
Tengo ganas de meditar, así que aprovechemos, seamos sabios.
Hay que inclinarse ante todo ser que uno encuentra, porque cada ser es único y posee una copa que contiene la sabiduría de su experiencia.
Si me sitúo por encima del ser que encuentro, no puede derramar en mi propia copa el vino de la sabiduría. En cambio, si me inclino, su sabiduría se derrama naturalmente en mí, por una especie de ley de la gravedad espiritual.
Es lo que, en el gran público, se llama "escuchar a los demás".
Es una actitud mucho más importante de lo que creemos. Porque ningún ser llega por azar a nuestro camino.
Cada ser, incluso el más humilde y el más difícil, el más malo, tiene algo que enseñarnos y puede ayudarnos a forjar nuestro carácter y a desarrollar en nosotros el principio del amor. En este sentido, cada ser es un maestro para el otro. Y mientras tengamos conflictos con una persona, es que aún tiene algo que enseñarnos, lo cual significa que debemos trabajar, en su contacto, un aspecto de nuestro carácter.
Ante cada conflicto, ante cada contrariedad, ya sea en el trabajo o en el amor, hay que acostumbrarse a hacerse la pregunta: “¿Qué me ha venido a enseñar esta situación, qué me ha venido a enseñar esta persona?” ¿Por qué está en mi camino en este momento de mi vida?
Y cuando se encuentra la respuesta, se aprende una nueva lección y se asciende un nuevo peldaño en la escalera infinita de la sabiduría.
Y la dificultad que se vuelve inútil desaparece instantáneamente. Pero ignoramos esta ley, tan simple, no tenemos en cuenta a los demás, porque nos falta humildad y estamos cegados, como si camináramos por la vida con un espejo delante, en el que nos contemplamos estérilmente y que nos impide ver a los demás.
Es por eso que la mayoría de la gente está convencida de que solo ellos tienen razón y que todos los demás se equivocan… Por esta razón, casi nunca hay una verdadera conversación, y todos los seres permanecen solitarios, encerrados en su propia red mental.
Por lo tanto, las guerras, pequeñas y grandes, se perpetúan a lo largo de los siglos… porque nadie quiere tomarse el tiempo… de ponerse en el lugar de otro antes de juzgar.
besitos
Maryléna