La sabiduría profunda se adquiere más por las lecciones de la vida que por las palabras.
Las palabras nos enseñan a través de conceptos, mientras que la vida nos enseña mediante la experiencia directa. Cierto, los conceptos nos proporcionan un plan, pero es la experiencia la que nos hace avanzar por el camino.
Ninguna experiencia se pierde porque en cada una hay una lección.
Y estas lecciones siempre son positivas, aunque la experiencia no lo sea.
Buen día
Marylena