Descarguen sobre [Dios] toda su ansiedad,
porque se preocupa por ti.
1 Pedro 5:7.
Durante la inauguración del templo de Jerusalén, Salomón suplicó a Dios que escuchara la oración de cualquier persona de corazón sincero que se dirigiera a él en cuanto a «su herida y su dolor» (2 Crónicas 6:29-31). Salomón expresó su convicción de que no solo Dios escucharía las oraciones del hombre o de la mujer en apremio, sino que también actuaría a su favor.
También podemos dirigirnos a Dios mediante la oración y compartirle nuestra aflicción. Deberíamos sentirnos consolados al saber que Él comprende nuestras angustias y que se preocupa por nosotros. Su tierna solicitud se manifiesta en estas palabras de Jesús: “¿No se venden dos gorriones por una moneda de poco valor? Sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin el conocimiento de vuestro Padre. […] No temáis, pues: vosotros valeis más que muchos gorriones.” — Mat. 10:29-31.
Buen día
Marylena