Hola,
Pedir limosna
Hacer la ronda (para artistas callejeros)
Mendigar
Ninguna costurera está implicada, de cerca o de lejos, en el origen de esta expresión.
Sin embargo, parece que la acepción de la palabra «mancha» empleada aquí proviene, no obstante, de la manga de la prenda, aunque a través de un camino algo tortuoso.
En efecto, al principio estaba la «manga» de la prenda, palabra muy francesa. Sin embargo, en la Edad Media, durante los torneos, las damas entregaban antes del combate una de sus mangas al caballero que luchaba por ellas.
Fue debido a esta práctica que esta «mancha» francesa fue adoptada en italiano en el siglo XIII en la palabra «mancia», que tomó el sentido de «don» o «recompensa», antes de significar también «propina» o «limosna» a principios del siglo siguiente.
A mediados del siglo XVI, la palabra se reintroduce en el francés recuperando esta nueva acepción. La propia expresión no aparece hasta finales del siglo XVIII.
Y si primero sirvió para los artistas callejeros que piden una gratificación por la actuación que acaban de realizar (y no solo los domingos en Arromanches, a orillas del Canal de la Mancha), luego se extendió a la mendicidad.
La primera noche, paseaba por el Barrio Latino, en la calle Jacob. Me encontré con unos tipos que cantaban mientras pedían limosna. Hay que decir que, en aquella época, en los años 33-34, las calles estaban llenas de parados que vivían de la mendicidad más o menos disfrazada.
Francis Guillo - El pequeño Francis - 1977
Marylena