Estimados todos,
Os leo desde hace meses, cada uno con su séquito de alegría pero también de pérdidas de puntos de referencia de amor cuando el otro se aparta o resiste a su amado o a su amada
Tantas falsas rutas o falsas apariencias…
Quizá podríamos repintar esto con colores reales, aquellos que solo piden florecer de manera diferente en nosotros.
Me gustaría poner mi mano sobre esa falsa idea del amor y compartir con ustedes mi sentimiento o mis descubrimientos sobre ese aspecto que lo hace mutable y, al mismo tiempo, frágil, pero oh, cuán poderoso en el renacimiento de la palabra “amar”.
No hay un destino malo ni un destino beneficioso,
Con cada palabra que uno dedica al amor, se descubre la fuerza de lo vivo, y lo vivo nunca muere; lo que muere es la situación, y a menudo eso es necesario para que broten nuevos brotes que van a crecer.
Si la planta no produce nuevos brotes ni nuevas yemas, morirá, y a menudo no es la planta la que está en causa, sino la tierra en la que se encuentra, que es estéril y ahogará las raíces hasta pudrirse.
La tierra es inmensa y el sustrato del amor merece que aceptemos elegir los buenos ingredientes para su enriquecimiento inicial…
Amar merece que uno acepte elegir el suelo fértil y no el muerto…
A sus plumas, si lo desean, o simplemente más allá de lo racional o lo irracional, comprender que eligen hacer que las cosas sean dulces o desdichadas en ello.
Para quienes no deseen hablar de asuntos personales en el foro, pueden hacerlo por mensaje privado; no obstante, responderé en el foro en parte mediante un cuarteto, el que utilizaban, entre otros, Nostradamus y otros compañeros de profesión…
Un saludo
Chupetín