¡Ay, mi ángel de la guarda!
a ti, mi ser de luz
tú, que respondes a mis oraciones
tú, que me acompañas sabiamente y con paciencia
tú, que me libras de cierto dolor
No cesso de alabarte
sí, y toda mi vida no dejaré de alabarte
¿Para qué son estas palabras de Azaliah para ti?
para agradecerte por tu fe en mí.