Diario de viaje
Los dos primeros cuerpos se sitúan en eso; a ustedes les corresponde encontrar su plan en eso.
Primer plano, el cuerpo físico
A =
En cada encuentro, comprender el tejido de la experiencia íntima.
El orgullo, los fantasmas, las creencias, los ideales, son tantos velos mentales que envuelven, desfiguran, ocultan y deforman el fondo de la historia. A veces es una necesidad demasiado opresiva, una antigua carencia demasiado tiempo frustrada, la que la acomoda a su conveniencia.
B=
El fondo de la historia es una sensación: agradable, desagradable, ausente, difusa, informe, nítida, precisa, compleja, compuesta, transitoria, cambiante. Una imagen, un color afectivo, un impulso, un silencio interior, una impresión, captada por la intuición, la percepción analógica, la sensibilidad. Sin frase ni análisis, sin idea elaborada, sin concepto, algo crudo, un material sensible, un asunto de corazón y de vientre, que la inteligencia puede transformar en acto, en toma de posición, en decisión, que puede traducir en expresión lingüística, pero que es, ante todo, algo sentido, algo presintido. Más del alma que del espíritu, en el sentido más científico de estos términos.
C =
Una sensación que hay que identificar, reconocer y aceptar para quien desea vivir en congruencia con su ser más auténtico, y para quien la autenticidad rima con armonía de los sentidos y de la inteligencia. Este camino está pavimentado de exigencias que requieren valentía, resignación y la más viva de las lucideces, pero conduce a una conciencia más humana, o menos inclinada a la inhumanidad, y más vasta. Y el otro camino está pavimentado de falsas relaciones, falsas alegrías, medias verdades, frustraciones, todas hijas de un desconocimiento de uno mismo.
Plano etérico o plano 2
A = Cada día renovado a lo largo de las distancias recorridas, lo domesticábamos sin esfuerzo, ya que se ajustaba a nuestra naturaleza profunda. De repente éramos amigos, confidantes, cómplices. Un amigo capaz de maravilarnos en cada curva, detrás de cada colina, a la entrada de un largo bosque; siempre, ese soplo de sorpresa y de alegría que unía nuestras miradas y nuestros gritos, que hacía impotentes al aburrimiento y a la monotonía. Y cada día, cada hora, oíamos nuestras voces, sentíamos nuestras presencias, cercanas. En aquellos vagabundeos luminosos, fluía en nuestros corazones unidos un barro cuyo fósil permanecería para siempre vivo, palpitante.
B= Tiempo para que el espíritu respire. Un rumbo hacia el horizonte para dar dirección. El ritmo tiene el sabor del ímpetu: no lo fuerza ni lo detiene. Las trampas de este camino las hemos recorrido mil veces; conocemos sus trucos. Corrientes contrarias, vientos desfavorables, quilla que se balancea; estas señales ya no tendrán presa, estamos armados con una amiga temible: la experiencia. El camino está abierto, solo habrá que mantenerse vigilante.
La feliz suerte de seguir aquí, en esta Tierra, y de no haber perdido ninguno de los medios que parecen debidos pero que pueden escaparse de un instante a otro: la salud, un brazo, la vida. Todo está ahí para realizar ese viejo sueño que la realidad aún no ha matado. Entonces, en cuanto a sentimientos, retomemos la historia desde el principio y estiremos sus alas, para ver lo que nos dan al aire libre.
Tómese su tiempo y elija el plan y la causalidad que más le hablen.
En el plan 3 le entregaré la clave según sus elecciones y la reunión que parece estar surgiendo en usted
Les agradezco por leer tranquilamente, sin temor ni contaminación alguna relacionada con caídas en ustedes o imposibles en los pensamientos... tómense su tiempo, es un juego como el juego de la vida y es tan bueno detenerse un día en toda serenidad.
Chupetín